Azufre
Satán
De quien, si atendemos a los testimonios existentes al respecto, se puede anticipar que va a hacer acto de presencia por el olor a azufre que desprende. Aunque, paradójicamente, el azufre como tal apenas huele (desprende un sutil aroma similar al de las cerillas al arder). Lo que se suele asociar con el olor a azufre es la peste que desprenden algunos de sus compuestos, responsables de aromas inolvidables como el de los huevos podridos. Lo que sí confirma el diablo (al alimón con la Biblia) es que este elemento se conoce casi desde el principio de los tiempos.
Charles Goodyear
Inventor estadounidense que entre visita y visita a los juzgados para enfrentarse a demandas por impago, alguna de las cuales acabó con sus huesos en el calabozo, descubrió de forma accidental en 1839 el proceso de vulcanización del caucho. Un tratamiento de endurecimiento de la goma a base de calentarla en presencia de azufre que resultó fundamental para la industria neumática y con el que sin embargo Goodyear nunca hizo fortuna. De hecho, la compañía que lleva su nombre fue fundada casi cuarenta años después de su muerte.
Robert Angus
Químico inglés que en 1852 acuñó el término de “lluvia ácida”. Un fenómeno provocado por la acumulación de compuestos de azufre en la atmósfera que acidifican el agua de la lluvia.
Ayuda
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