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Una báscula permite al visitante comprobar el peso de su esqueleto.
Se ha calculado que la estructura interna que sostiene un típico edificio de hormigón representa el 45% de su peso total. A un ser humano, sin embargo, el esqueleto vivo sólo le supone el 14%. Esto se consigue, sobre todo, porque los huesos largos están huecos en su interior, con lo que consiguen reducir a la cuarta parte el peso que tendrían si fueran sólidos. Y todo ello sin perder resistencia mecánica. En su interior se encuentra la médula ósea.
Así, el tejido óseo representa el 10% del peso total de un ser humano y la médula el 4%. En una persona de 70 kilos, el esqueleto pesaría 10 kilos, de los que 7 serían de tejido óseo y 3 de médula.
El contenido mineral no sólo sirve para brindar resistencia a la estructura, también actúa como reserva de calcio y de fósforo. Casi todo el calcio que posee un organismo humano - 1,5 kilos- está en el hueso; en la sangre sólo hay medio gramo y dentro de las células de 10 a 20 gramos. El hueso también contiene el 85% de todo el fósforo del cuerpo humano (entre 0,5 y 1 kilo).
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