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Este módulo consiste en una maqueta a gran escala de un fémur en el que se puede observar de cerca su estructura y conocer los elementos que contiene, como los vasos sanguíneos, tendones o nervios.
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Hasta el más duro de los huesos es una estructura viva y dinámica que se relaciona con el resto del organismo.
En un hueso típico, como este fémur, la parte principal es un gran tubo conocido como caña. Este tubo a su vez tiene miles de tubitos largos y finos, llamados canales de Havers. Dentro de cada uno de estos canales hay pequeñas arterias, venas y vasos linfáticos, de modo que la caña está regada por dentro con sangre oxigenada que mantiene vivas las células.
Envolviendo la superficie del hueso, como si fuese una piel, se encuentra una fina membrana, el periostio, que está atravesado por los vasos sanguíneos que nutren al hueso. Cuando un cirujano separa esta membrana de un hueso vivo, pequeños puntos de sangre muestran los poros por donde los capilares sanguíneos atraviesan el tejido óseo. Pequeñas ramificaciones del periostio penetran en el hueso y unen ambos tejidos. Otras fibras se enlazan con los tendones, asegurando la sujeción del músculo al hueso. Como el periostio cuenta con capilares sanguíneos y nervios, es sensible a las heridas. El dolor de las fracturas y contusiones proviene principalmente de la lesión del periostio. |
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