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En este espacio se habla sobre el equilibrio del calcio en el cuerpo humano, es decir el aporte y la pérdida de este mineral a lo largo del tiempo. Para ello se presenta un depósito con un líquido que simula el calcio, con un mecanismo que permite regular su entrada y salida. El visitante debe accionarlo para establecer el equilibrio.
Para mantener un nivel adecuado de calcio en el organismo existe un intercambio constante entre la sangre y los huesos. Algunas vitaminas y hormonas trabajan al unísono en esta tarea. Tres son las protagonistas: la vitamina D, la hormona paratiroidea, secretada por la glándula paratiroides, y la calcitonina, producida por el tiroides.
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La vitamina D se encarga de captar el calcio de la dieta y depositarlo en los huesos. Al contrario, la hormona paratiroidea induce la destrucción ósea y, por tanto, la liberación de calcio. Gracias a este antagonismo cuidadosamente regulado, el hueso se renueva constantemente. La calcitonina colabora manteniendo la reserva de calcio del esqueleto con un efecto opuesto al de la hormona paratiroidea. Por tanto, inhibe la pérdida de calcio y estimula la formación ósea.
También hay otras hormonas relacionadas con el equilibrio del calcio y el mantenimiento del hueso. Son las hormonas sexuales (estrógenos y andrógenos), los corticosteroides, la tiroxina, la insulina y la hormona del crecimiento.
Si la ingesta de calcio es deficiente, se rompe el equilibrio, se destruye más hueso del que se puede formar y puede dar lugar a la osteoporosis
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