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En este espacio se presentan las posibles patologías de los huesos a través de la observación de radiografías que muestran lesiones y que pueden verse en una pantalla de luz como las que existen en las consultas médicas. Se trata de que el visitante juegue a diagnosticar fracturas, dislocaciones, artrosis…
El hueso es muy fuerte y resistente pero eso no significa que algún golpe o movimiento especialmente violento no pueda provocar su rotura. Esa rotura se llama fractura si el hueso se separa en dos o más fragmentos, y fisura si sólo se agrieta.
Junto con las fracturas, las lesiones más comunes son las luxaciones, en las que los huesos que forman la articulación se desplazan. El motivo suele ser una fuerza violenta que desgarra los ligamentos que fijan al hueso en su sitio. Cuando esto ocurre, la articulación duele, se bloquea y se inflama.
Pero además de lesionarse los huesos también sufren otras dolencias. Las causas pueden ser problemas nutricionales, hormonales, congénitos o simplemente el envejecimiento. Como ejemplo, en la osteoporosis los huesos se vuelven blandos y frágiles. En la artritis tiene lugar una inflamación crónica de las articulaciones que erosiona los huesos, causando dolor y deformación.
La artrosis consiste en una degeneración del cartílago articular, lo que causa rigidez y dolor. Otro tipo de rigidez es la que provoca en la columna la espondilitis anquilosante, al osificarse las articulaciones vertebrales. Además, el esqueleto también puede verse afectado por tumores.
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