un expositor, a modo de las estanterías de un supermercado, con diferentes tipos de alimentos permitirá al visitante seleccionar cada producto y comprobar mediante un lector de códigos de barras la cantidad de calcio que contiene.

El aporte de calcio que necesitamos para mantener sanos nuestros huesos debemos incorporarlo a través de los alimentos. Una vez dentro de nuestro organismo el calcio se absorbe en el intestino delgado gracias a la presencia de la vitamina D.

La fuente de calcio más importante es la leche y sus derivados. Aparte de los lácteos, se ingiere calcio en algunas verduras como acelgas y judías verdes. También son fuente de calcio algunos pescados, como el salmón y las sardinas pequeñas a las que se come la espina, mariscos, frutos secos y cereales.

Hay que tener en cuenta una serie de factores que dificultan la absorción del calcio que comemos. Algunos tienen que ver con ciertos hábitos como el tabaco, el alcohol, el café y la falta de actividad. Pero también influyen la falta de proteínas, algunos medicamentos o los cambios hormonales en las mujeres maduras.

Un déficit en el consumo de calcio y la falta de vitamina D provoca la desmineralización de los huesos. Si esto sucede durante la infancia da lugar al raquitismo, caracterizado por el ablandamiento de los huesos, que se deforman y rompen con facilidad. En los adultos, la consecuencia de la falta de calcio es la osteoporosis, en la que también aumenta la fragilidad de los huesos.