En este espacio se presenta una colección de cráneos de diversas especies de dinosaurios mostrando la diversidad de diseños de los esqueletos para servir como soporte estructural y como armadura. Se propone además un juego en el que hay que tratar de ordenar las estructuras esqueléticas según su historia evolutiva.

Una condición biológica fundamental para vivir fuera del agua y tener un tamaño considerable es poseer un esqueleto interno que permita el movimiento y resista el enorme incremento de peso que esto supone. Los primeros vertebrados que caminaron por tierra firme lo hicieron hace unos 400 millones de años.

Pero fue entre hace 200 y 65 millones de años cuando vivieron los mayores seres terrestres conocidos, los dinosaurios. Sus pesos y tamaños alcanzaron el límite de lo posible. Los esqueletos muestran que formaban un grupo muy diverso y desarrollado, pues estaban adaptados a sobrevivir en muy diferentes condiciones. Una de las estructuras óseas que más lo demuestran es el cráneo.

También la evolución humana transcurrió acompañada de transformaciones esqueléticas fundamentales: un dedo pulgar oponible que permite manipular, o una pelvis que facilita la posición bípeda. Sin embargo, las numerosas dolencias de espalda y la necesidad de sentarse demuestran que algunas no alcanzaron el mejor de los resultados.