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Omnia vanitas
Descripción del módulo
Un juego propone hacer corresponder diez fotografías de ombligos con el famoso/a al que pertenecen. Además, se presenta una imagen del hombre de Vitrubio, de Leonardo da Vinci, que se puede ver por su parte anterior y posterior.
También se muestra una réplica de la escultura de la Venus de Willendorf (Austria), de 27.000 años de antigüedad.
Nos gusta sentirnos el centro, y si el ser humano tiene un centro, éste ha de estar en el ombligo
Vanidad de vanidades y todo vanidad que decía el clásico aforismo latino: Vanitas vanitatum et omnia vanitas. Nos gusta mirarnos al ombligo, y enseñarlo. Nos creemos el centro, pero asediados por un producto de nuestra propia mente -el conocimiento-, ese motivo de orgullo no ha dejado de sufrir embates desde la antigüedad. Hubo una época en la que dejamos de ser hijos de los dioses, otra en la que perdimos el lugar que ocupábamos en el centro del universo; más tarde debimos asumir que tampoco éramos el objetivo de la evolución biológica.
El ombligo, esa cicatriz que recuerda el nacimiento, invita a pensar en la sucesión de cordones umbilicales que emparentan al ser humano actual con sus antiguos predecesores hasta llegar a la mítica Eva (que nunca sabremos si tenía ombligo) o hasta Lucy (que lo tendría oculto entre el pelo). Hay quien ha calculado la longitud que alcanzarían todos los cordones umbilicales enlazados desde uno de nosotros hasta esa Australopithecus que vivió hace unos 4 millones de años. La cadena tendría sólo cien kilómetros; poca cuerda para creernos el centro de algo.
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PIONEIROS
Delfos, a cidade sagrada da Grecia antiga, era o lugar onde se atopaba o “Omphalós”, o embrigo do mundo, que era unha pedra grande e arredondada. Estaba no templo, un lugar consagrado ás forzas creativas racionais e irracionais; neste lugar había dúas inscricións que seguen a ser máximas da filosofía universal “coñécete a ti mesmo” e “nada en demasía”. Moi lonxe dalí, no século XI, os Incas fundaron nun vale andino a cidade de Cuzco. Este nome ten a súa orixe nunha palabra quechua que significa “embrigo”. Para os Gregos e para os Incas, a súa cidade era o centro do mundo. |
LOS PRESUMIDOS
El dibujo más conocido sobre las proporciones geométricas del cuerpo humano es uno de Leonardo da Vinci, que recoge las ideas del arquitecto romano Vitrubio. Representa un varón con los brazos abiertos y extendidos, dirigidos ligeramente hacia arriba; con las piernas también abiertas, determinando con los dedos de sus extremidades una circunferencia que tiene su centro en el ombligo. También Durero hace explícita esta geometría en el cuerpo femenino, dibujando el centro del radio de ese círculo en el ombligo.
¿Queréis ser como dioses? Contemplaos el ombligo
James Joyce |
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Venus de Willendorf. Homo sapiens. 27.000 años-19.000 años. Willendorf, Austria |
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