Manitas y manazas
Manitas y manazas Pinza de precisión

Descripción del módulo

Se invita a coger, manipular cosas pero sin usar el dedo pulgar, utilizando un guante que lo impide. La pinza de precisión es otro de los rasgos que permitieron a los homínidos diferenciarse de otras especies. El módulo presenta imágenes de extremidades anteriores de vertebrados mostrando las similitudes con los seres humanos.

La forma de la mano humana proporciona la capacidad anatómica para crear arte y tecnología

La forma y situación del pulgar en nuestra mano nos permite manipular objetos con mayor precisión que otros primates, pero sin perder la fuerza. Es la “pinza de precisión”, en la que la punta del pulgar se opone a la yema del índice o de algún otro dedo de la mano, o bien a varios dedos a la vez.

La pinza es posible porque nuestro pulgar está muy desarrollado y, en cambio, el resto de los dedos de la mano son proporcionalmente cortos. Es un rasgo que apareció hace unos 2,5 millones de años y se desarrolló en los primeros representantes del género Homo. Este rasgo ha sido clave en el proceso de humanización. 

Otros primates, como chimpancés y gorilas, tienen dedos largos y curvos, con pulgares muy cortos. Son capaces de manejar objetos de una manera tosca, realizando una “pinza de presión”. En esta pinza el pulgar sirve de apoyo para la presión ejercida por la palma y el resto de los dedos de la mano. Esto les permite utilizar o fabricar instrumentos. Es el caso de los chimpancés, que son capaces de preparar pequeñas ramas para atrapar termitas.

PIONEIROS

Hai tres millóns e medio de anos, o Australopithecus afarensis xa tiña mans de proporcións humanas, aínda que daquela non as empregaba para fabricar ferramentas. O seu polgar era máis estreito e carecía de forza suficiente. Probablemente non tivo pinza de precisión. Por iso se considera que este trazo é unha característica case exclusiva do xénero Homo.
LOS PRESUMIDOS

Los seres humanos estamos orgullosos de la habilidad de nuestras manos. Y dedicamos una parte de nuestro tiempo a cuidarlas. Dotadas de una piel fina y delicada, las yemas de los dedos tienen tantas terminaciones nerviosas que son extremadamente sensibles. Quizá por eso intervienen tantas veces en nuestras relaciones con los demás. Aunque esto es algo que compartimos con otros primates. Cuando un chimpancé saluda a otro coloca sus labios en la mano de su compañero. Este gesto también ha formado parte de la cultura humana durante mucho tiempo. 

Un trozo de carne sobre el pan, bajo el pulgar, hace al hombre alegrar
Mano de Homo neanderthalensis. 300.000-30.000 años