Virus | Los parásitos invisibles
Los virus representan la frontera entre lo vivo y lo inerte. Considerados como seres vivos, serían los más sencillos. Son unas mil veces menores que una célula humana, o cien veces que una bacteria. Sólo se reproducen dentro de una célula hospedadora, parasitándola y usando tanto los sistemas de síntesis de proteínas como los de obtención de energía. Fuera de ella son inertes y algunos hasta pueden ser cristalizados.Aunque continuamente están sugiendo nuevos virus, se han identificado más de 1.550 especies, que infectan a humanos, animales, plantas y bacterias. Cuando el virus penetra en un organismo se inserta en algunas de sus células y las reprograma para conseguir que produzcan nuevos virus. Tras multiplicarse de este modo, muchos rompen la célula afectada y salen al exterior a infectar más.
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Son los virus nuevos que en esta década se están descubriendo cada año.Cada virus ataca a una célula hospedadora determinada, así, por ejemplo, el de la gripe causa la destrucción de células de la mucosa respiratoria, mientras que el de la rabia destruye neuronas y puede ser mortal.
La estructura típica de un virus es simple, y consta de tres partes: una zona central, que alberga la información genética (ADN o ARN) responsable de reprogramar a la célula hospedadora; una cápside, que lo rodea; y una envoltura membranosa en la parte más externa.
La gripe, la viruela, el SIDA, el herpes, la hepatitis, el ébola o la polio son algunas de las enfermedades víricas en humanos. También existen algunos virus que pueden causar cánceres y otros que no producen enfermedad. Hasta hace muy poco tiempo, el único método defensivo contra ellos era el sistema inmunitario corporal. En la actualidad se emplean algunos fármacos que impiden la multiplicación de algunas especies víricas.
Algunos virus tienen la capacidad de integrar su información genética en la de la célula huésped, permaneciendo latente durante años; de esta forma incluso pueden llegar a formar parte de la herencia genética de algunas especies. Su existencia es uno de los principales temores frente al uso de órganos animales para trasplantes humanos. La expresión de esos virus latentes en el interior de un organismo humano podría generar enfermedades desconocidas.
El conocimiento de los virus está permitiendo que puedan ser empleados como herramientas de la biotecnología y de la medicina.