Gripe | Año nuevo, virus nuevo
La gripe es una enfermedad infecciosa típica del otoño y el invierno cuyos síntomas suelen incluir congestión nasal, fiebre, dolor de cabeza y malestar general. Se trata de una enfermedad muy contagiosa que se transmite a través del aire, principalmente al inspirar minúsculas gotitas que expulsamos por la nariz y la boca.
Los síntomas se manifiestan entre 1 y 7 días después del contagio y suelen desaparecer una semana después. Está causada por un virus que penetra en nuestro organismo por las vías respiratorias y se multiplica en las células de los pulmones y bronquios. Si el virus de la gripe fuese siempre el mismo sólo sufriríamos la enfermedad una vez, como ocurre con la varicela o el sarampión. Sin embargo, el virus se extiende cada año por todo el mundo porque posee una elevada capacidad de cambiar y dar origen a nuevas variantes. Esto sucede especialmente en el sureste asiático, donde virus gripales de diferentes tipos pueden coincidir infectando un mismo individuo. Al ser nuevos, nuestro sistema defensivo no puede reconocerlos ni eliminarlos.
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Millones de personas que mueren cada año en todo el mundo a causa de la gripe.
Cada año, alrededor de 4 millones de españoles padecen gripe, lo que se considera una epidemia. Hipócrates de Cos, considerado padre de la medicina, definió por primera vez esta enfermedad y su carácter epidémico en el siglo IV a.C. Los archivos históricos permiten identificar grandes epidemias a nivel mundial, que se conocen como pandemias. La cifra récord de muertes la ostenta la llamada “gripe española” que en 1918 acabó con unos 20 millones de personas, el 1% de la población humana del planeta.
Hoy en día la prevención más eficaz, aparte de la higiene, es la vacuna antigripal. El tratamiento de los enfermos tiene por objetivo reducir los síntomas, ya que no se dispone de fármacos efectivos que destruyan el virus. Por el momento sólo nuestro sistema defensivo es capaz de acabar con ellos.
Gripe aviar
La gripe aviar es una enfermedad de las aves que, en algunos casos, se ha contagiado a seres humanos. Cuando este virus llega a infectar a una persona, además de reproducirse en los pulmones también lo hace en el hígado, los intestinos y el cerebro. La cantidad de virus que se multiplican en los enfermos de gripe aviar es mucho más alta que la observada en cualquier otra infección, lo que para algunos científicos explica su elevada letalidad. Entre 2003 y 2006 esta enfermedad ha matado a algo más de 150 personas, lo que supone el 60% de los infectados.
Hasta la fecha, todos lo casos de gripe aviar en humanos se han producido en Asia, donde el contacto entre aves y personas es muy estrecho. Parece que la forma de contagio es aérea y no hay pruebas de que se transmita por el consumo de carne de ave o huevos, siempre que estén bien cocinados, ya que el virus no soporta temperaturas superiores a los 70º Celsius. La principal preocupación es que el virus de la gripe aviar origine una nueva variedad vírica que se contagie fácilmente entre personas y pueda dar lugar a una pandemia. En la actualidad se trabaja para desarrollar una vacuna que pueda proteger a los seres humanos. Mientras tanto, los enfermos se tratan con antivirales, sustancias que reducen el número de virus, atenuando los síntomas y complicaciones secundarias, pero que no curan la enfermedad.