Fuel | Entre el gasóleo y el asfalto 

La composición del fuel es variable, y consiste en una mezcla de hidrocarburos –sustancias que sólo contienen átomos de carbono e hidrógeno–  cuyas moléculas tienen entre 25 y 40 átomos de carbono.

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Son, al menos, las moléculas diferentes que forman parte de la mezcla que llamamos fuel.
Otros ejemplos de sustancias integradas por hidrocarburos son el gas butano, formado por moléculas de cuatro carbonos, o la gasolina, constituida por diferentes moléculas de ocho carbonos. El gas butano y la gasolina también son ejemplos de buenos combustibles, a diferencia del fuel, que requiere ser precalentado para arder. Su combustión se caracteriza además por desprender olores desagradables, debido a los compuestos de azufre que contiene.

Los distintos componentes del petróleo, entre ellos el fuel, se separan en una refinería mediante un proceso denominado destilación fraccionada, que consiste en aislar cada uno de ellos en función de su punto de ebullición. Los compuestos de hidrocarburos con cadenas más largas y ramificadas requieren temperaturas más altas para hervir. Así por ejemplo, la gasolina lo hace entre los 40ºC y los 150ºC, el queroseno entre 170ºC y 250ºC, el gasóleo entre 250ºC y 320ºC, el fuel ligero ente 320ºC y 400ºC, el pesado entre 400 y 500ºC y el asfalto a más de 500ºC.

Hasta hace unos años el fuel se utilizaba como combustible en calefacciones, centrales térmicas, locomotoras y barcos, pero dado que las emisiones de azufre provocan lluvia ácida, actualmente las refinerías más modernas lo procesan para obtener otras materias primas. La fracción más pesada se convierte en coke, con el que se fabrican electrodos, o se usa en la producción de cemento, tejas y ladrillos. Del resto se extraen butano, propano y hasta un 50% de gasolina. En 20 años la proporción de fuel que se obtiene del petróleo en la refinería coruñesa ha pasado del 45% al 9%. Sin embargo, las refinerías del tercer mundo siguen produciendo grandes cantidades de fuel que todavía se usa como combustible de baja calidad, ya que sus normativas medioambientales son menos estrictas.