Explosivos | Energía instantánea
Los explosivos son materiales que por causas externas (golpes, variaciones de temperatura o descargas eléctricas) liberan en muy poco tiempo gran cantidad de energía en forma de ondas sonoras, gases, luz y calor. Una explosión es comparable a un incendio que se propaga a gran velocidad, en ocasiones superior a la del sonido.
Por desgracia, lo habitual es asociar los explosivos al terrorismo y la destrucción, pero es interesante recordar que durante casi un milenio han sido una potente fuente de energía portátil. Probablemente fueron los chinos, alrededor del siglo X, los primeros en fabricar una forma de explosivo de baja potencia, la pólvora. Más tarde, árabes y persas la introdujeron a través de la ruta de la seda hasta Europa, donde se perfeccionó, y sustituyó al fuego griego, una mezcla de petróleo y cal viva que se incendia en contacto con el agua. El monje Roger Bacon ya recoge en sus escritos de 1290 la composición de la pólvora: 75% de salitre, 10% de azufre y 15% de carbón vegetal. Durante más de 500 años fue el único explosivo disponible, en la actualidad su uso está limitado a propulsor de proyectiles de armas de fuego y a juegos pirotécnicos.
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Personas que cada día mueren o sufren mutilaciones a causa de una mina antipersona.
El siglo XIX supuso la gran diversificación de los materiales explosivos. Entre otros, apareció la nitroglicerina, cuya inestabilidad llevó a Alfred Nobel famoso por fundar los premios que llevan su nombre a idear la dinamita, que no es más que nitroglicerina en un soporte absorbente que la hace más segura de manipular. También surgió el TNT (TriNitroTolueno), un sólido amarillento muy fiable, usado en la Primera Guerra Mundial. En nuestros días, se han impuesto los explosivos plásticos, que permiten gran concentración de producto y son muy flexibles, lo que facilita manejarlos con cierta seguridad. La clasificación más común separa a los explosivos en altos y bajos. Los altos se caracterizan por detonar a mayor velocidad y tener un gran poder de demolición, como el ANFOS, basado en nitrato de amonio y empleado en minería. Los bajos explosionan más lentamente y tienen mayor poder de propulsión que de demolición; entre ellos, la pólvora negra, usada en armas de caza.
A pesar de las múltiples funciones de los explosivos, términos como Titadyne o Goma 2 Eco son conocidos por ocupar páginas de periódicos sobre terrorismo. Ambos son nombres comerciales de dinamitas. La primera es azulada y de textura terrosa, tras explosionar provoca una humareda de un tono grisáceo y se fabrica en Austria y Francia. La segunda se produce en España, es blanquecina y gelatinosa y genera una nube de intenso color negro. También es una palabra habitual la Cloratita, un explosivo plástico hecho a base de clorato potásico, muy potente pero algo inestable, pues reacciona con choques y fricciones. El cocktail Molotov suele acompañar en los diarios a las anteriores. Utilizado por primera vez en la Guerra Civil española, y bautizado en honor al ministro de exteriores ruso del momento, en esencia, consiste en una botella llena de gasolina.