Cáncer | La rebelión de las células propias
El crecimiento desordenado de las células cancerígenas da lugar a un bulto, denominado tumor maligno, cuya forma es similar a la de un cangrejo marino la palabra cáncer deriva del nombre latino de este crustáceo. Las células del tumor pueden emigrar hacia otras zonas del cuerpo a través del torrente sanguíneo o el sistema linfático, y comenzar una nueva multiplicación. Este proceso se conoce como metástasis y caracteriza la malignidad de la enfermedad.Existen más de cien tipos distintos de cáncer, que se designan en función del tipo de célula que comienza a dividirse de forma activa. Así, la leucemia se origina en la sangre o el melanoma en la piel. El cáncer mata cada año a diez millones de personas en el mundo y es la segunda causa de muerte en España.
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Las muertes anuales que produce el cáncer en España.Las células que normalmente conforman cualquier tejido del organismo -como la piel, constituida por células epidérmicas, o el tejido nervioso formado por neuronas- son unidades especializadas en llevar a cabo una tarea y cuya reproducción está estrechamente controlada. Pero existen distintas causas que pueden transformar a esas células normales en cancerígenas, caracterizadas por una gran capacidad reproductiva y sin ninguna especialización. Entre esas causas se encuentran los carcinógenos, tales como el humo de tabaco o el polvo de asbesto, también los rayos X, la radiactividad y algunos virus. Además de estos factores, que se denominan externos, también puede existir una predisposición hereditaria a padecer cáncer.
El diagnóstico precoz es primordial para su curación. En la actualidad hay avanzados métodos de detección, como análisis de sangre que denuncian la existencia de cáncer de próstata, el raspado vaginal para detectar el cáncer de útero o la mamografía que indica la formación de un tumor maligno en la mama. Si alguna de estas pruebas es positiva se lleva a cabo una biopsia, que consiste en la extracción de un trozo del tejido afectado, para analizarlo al microscopio y, tras el diagnóstico, elegir la mejor terapia. Los tratamientos actuales combinan la aplicación de rayos (radioterapia) y sustancias químicas (quimioterapia) y en algunos casos también la cirugía.
Uno de los principales problemas que dificultan la percepción social sobre el riesgo cancerígeno de algunas actividades humanas, es que la enfermedad se manifiesta muchos años después de que se haya originado, y que en este hecho inciden diferentes factores individuales, como la herencia o los hábitos.